LOS JAGUARES DE LA BAHÍA

Los Jaguares de la Bahía fue un equipo de baloncesto de Nayarit (México) y a pesar de su nombre, jamás destacó ni por la fiereza ni por sus logros sobre la cancha. Tampoco por su longevidad, aunque hoy sí que podrían haber presumido de inspirar el nombre del penúltimo invento del músico y productor Paco Loco, que fundó la banda junto a Pablo Errea (Australian Blonde, Edwin Moses), Esteban Perles (LêdaTres, Bigott) y Chuchi Cabral (LêdaTres, G.A.S. Drummers) de manera casi improvisada y con el único objetivo de actuar en un camping de la zona. Su máxima: todo vale. Rock, blues, soul, country, glam, punk, calipso, kraut, synth-pop… Un monstruo de Frankenstein trempado con electricidad capaz de cimbrearse la verga en público al tiempo que se marcaba una balada a medio camino entre los Kraftwerk y The Dream Syndicate.

Tras un periodo de absentismo y con la manada en constante mutación (el grupo lo forman actualmente Paco Loco, Pablo Errea, Chuchi Cabral y Patri Espejo), a Los Jaguares de La Bahía no les quedó otra opción que recurrir a una caja de ritmos apodada La Machina cuando Esteban (batería) se distanció del proyecto para marcharse a Madrid. De aquella solución emergente e inmediata nació el flamante “Canciones para el discman”, 28 cortes autoeditados en un doble CD a modo de clara reivindicación de un formato ya obsoleto, como la propia naturaleza salvaje del felino de marras. El resultado, totalmente indefinible es un alarde de independencia que traspasa el plano de las ideas, como si sus responsables hubieran decidido hibernar en un tanque de contención arremolinados junto a viejos cedés de The Rezillos, Ween, Gary Numan, Meat Puppets, Daniel Johnston, Butthole Surfers, Donovan, Pigeonhed, Guided By Voices, Flaming Lips, Thomas Dolby, King Missile, Bongwater, Run D.M.C. o unos Bee Gees transgénicos del espacio exterior. Una colección de anti himnos retrofuturistas donde intros, outros, glitches, baladas lisérgicas y chorros de synth-pop configuran un puzle vertiginoso digno de figurar en un crossover entre “Stranger Things” y “Attack The Block”

(Emilio R. Cascajosa)